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Peluquerías y salones de belleza: destruir datos de clientes con seguridad

Peluquerías y salones de belleza, destruir datos de clientes con seguridad

Una peluquería o salón de belleza trata más datos sensibles de lo que parece. Las fichas de clientes con alergias, información de piel, teléfonos e historial de tratamiento entran en el RGPD. Una parte entra incluso en las reglas más estrictas sobre datos de salud. Esos documentos deben destruirse de forma confidencial, no ponerse con el papel usado.

En el ajetreo de un salón, la privacidad rara vez está en lo alto de la lista. Sin embargo, cada día recoge datos que debe tratar con cuidado, desde la ficha de cliente junto al espejo hasta el ticket de tarjeta en el cajón de la caja. Este artículo explica qué datos trata un salón, por qué una parte necesita protección reforzada y cómo destruir todo con seguridad y conforme al RGPD.

¿Qué datos tiene un salón?

Más de lo que pensaría a primera vista. Una peluquería o salón de belleza típico guarda:

  • Fichas de clientes con nombre, teléfono, fórmulas de color e historial de tratamiento.
  • Información de alergias y de piel para tinte, peelings u otros tratamientos.
  • Agendas de citas y listas de ausencias con nombres y datos de contacto.
  • Tickets de tarjeta y de caja del cajón de la caja.
  • Datos del personal de empleados y becarios.
  • Facturas de proveedores como parte de la contabilidad.

Datos especiales: alergias y piel

Aquí está la diferencia con una tienda corriente. La información sobre alergias, afecciones cutáneas o un cuero cabelludo sensible es un dato de salud. El RGPD lo incluye entre las categorías especiales, para las que rigen reglas más estrictas. Puede tratarlo porque es necesario para un tratamiento seguro, pero debe manejarlo con especial cuidado. Eso significa conservarlo bien protegido y destruirlo a un nivel alto en cuanto deje de ser necesario. Cómo encaja esto en el marco RGPD más amplio está en los requisitos del RGPD para pymes.

Qué exige el RGPD en concreto

El RGPD tiene dos artículos directamente relevantes para un salón. El artículo 5 sitúa en el centro la limitación del plazo de conservación, la idea de que no conserva los datos personales más tiempo del necesario para la finalidad con la que los recogió. Una ficha de cliente de alguien que no acude desde hace años queda, por tanto, fuera de ese marco. El artículo 32 exige medidas técnicas y organizativas adecuadas para proteger esos datos. Esa obligación se mantiene hasta el momento en que un documento se destruye de forma ilegible.

Si algo sale mal, por ejemplo porque una pila de fichas de clientes acaba sin triturar con el papel usado, eso es una violación de datos. Una violación grave se notifica en un plazo de 72 horas a la autoridad de protección de datos. Una negligencia estructural puede acarrear una multa. Para un salón pequeño suena severo, pero la práctica es sencilla. Una destrucción cuidadosa evita todo el escenario.

¿Cuánto tiempo conservar los datos de un salón?

La regla principal del RGPD es la limitación del plazo de conservación. No conserva los datos más tiempo del necesario. Para un salón eso significa en concreto:

  • Conserve la contabilidad 7 años, esa es la obligación fiscal de conservación.
  • Conserve las fichas de clientes mientras la persona sea cliente. Si un cliente no acude desde hace años, ordene la ficha.
  • Conserve los tickets de tarjeta y listas de citas no más tiempo del necesario para la gestión.

Un resumen por tipo de documento está en la guía rápida de plazos de conservación.

Papel o digital: ordene ambos

Muchos salones trabajan ya con una caja digital o una app de reservas. Aun así queda papel, piense en fichas antiguas en un fichero, listas de citas impresas y tickets de tarjeta. Ordene ambos. Elimine los perfiles de clientes digitales que ya no necesita y destruya el papel de forma confidencial. ¿Tiene un ordenador o una caja antiguos que se sustituyen? Suelen contener aún años de datos de clientes. Entregue el soporte para su destrucción física, vea destrucción de datos.

¿Qué nivel DIN necesita?

Lo fino que debe triturarse el papel lo fija la norma DIN 66399 en niveles de seguridad. Para un salón son sobre todo estos los relevantes.

NivelTamaño de partículaAdecuado para
P-2TirasImpresos generales sin datos
P-4Partículas pequeñasFichas de clientes, listas de citas, facturas
P-5Partículas muy pequeñasDatos de alergias y de salud

Para datos de clientes corrientes, el P-4 es el mínimo práctico. Si trata datos de salud como alergias o afecciones cutáneas, elija el P-5. Una trituradora de oficina barata rara vez alcanza ese nivel alto, una destrucción profesional sí.

Destruir con seguridad, no con el papel usado

Una ficha de cliente con una alergia y un teléfono no va en el contenedor de papel detrás del local. Un contenedor abierto está en la calle y es accesible para cualquiera. Para unas pocas fichas a la semana basta una buena trituradora, pero en cuanto vacía un fichero o cajas enteras, hacerlo recoger es más rápido y seguro. Recibe entonces un certificado como prueba de que todo se ha tratado de forma confidencial. El método general está en destruir documentos confidenciales, los costes en cuánto cuesta la destrucción de archivos.

La prueba: el certificado de destrucción

Si hace recoger los datos, recibe un certificado de destrucción con la fecha, la cantidad y el nivel DIN. Para un salón que trabaja con datos de salud es aún más valioso. Si un cliente pregunta algún día qué pasó con sus datos, puede demostrar de inmediato que todo se destruyó con cuidado.

¿Y si sale mal? Una violación de datos en un salón

Imagine que un empleado tira por accidente una pila de fichas de clientes antiguas en la papelera de papel corriente detrás del local. Un transeúnte ve las fichas, con nombres, teléfonos y notas sobre tratamientos. Eso es una violación de datos, aunque fuera un error. Usted valora entonces si supone un riesgo para las personas afectadas. Si es así, la notifica en un plazo de 72 horas a la autoridad de protección de datos e informa cuando proceda a los clientes afectados.

Una vía de destrucción fija hace ese error casi imposible. Con un contenedor cerrado para el papel a destruir y una recogida periódica, todos saben adónde van los documentos sensibles y nada se queda en el lugar equivocado.

El lado digital y la nube

Cada vez más salones trabajan con un sistema de reservas en línea o una app en la tablet del mostrador. Práctico, pero traslada la cuestión de la privacidad a la nube. Compruebe con qué proveedor trabaja y si hay un contrato de encargado del tratamiento, porque sigue siendo responsable de los datos de sus clientes. Si de vez en cuando exporta una lista de clientes a una hoja de cálculo, elimine esas exportaciones en cuanto ya no las necesite. No olvide los aparatos antiguos, porque una tablet o caja sustituida suele contener aún años de datos de clientes que deben destruirse físicamente.

Un ejemplo práctico

Imagine un salón de belleza que cambia a un nuevo sistema de reservas. Durante años la propietaria trabajó con un fichero lleno de fichas de clientes, con fórmulas de color, alergias y teléfonos. Ese fichero no migra al sistema digital, sino que primero acaba en un rincón del almacén y luego casi en el contenedor de papel. Son justo esas fichas las que contienen la información más sensible de cientos de clientes. En lugar de poner el fichero con el papel usado, el salón hace destruir las fichas de una vez, de forma confidencial, con un certificado. Un pequeño esfuerzo que evita una violación de datos. Lo mismo vale cuando un salón cierra o se traspasa. La administración de clientes antigua no debe acabar sin más en manos de un nuevo propietario, sino destruirse de forma confidencial en cuanto deje de ser necesaria para un tratamiento en curso o la contabilidad.

¿Destruir usted mismo o que lo recojan?

Para un puñado de fichas al mes basta una trituradora de oficina junto al mostrador, siempre que triture lo bastante fino para datos sensibles. Pero al vaciar todo un fichero, agendas antiguas o una caja de tickets, ese aparato se atasca rápido. Entonces que lo recojan es más práctico. Una empresa certificada recoge el material, lo destruye al nivel DIN adecuado y le entrega un certificado. Para un salón que trabaja con datos de salud, ese nivel alto no es un lujo superfluo, sino una elección lógica.

La confianza del cliente como bonus

En un salón, la privacidad es también una cuestión de confianza. Los clientes comparten cosas personales, desde un problema de piel hasta una boda cercana. Quien nota que un salón maneja esa información con cuidado se siente tomado en serio. Un mostrador visiblemente ordenado sin fichas a la vista y un método claro con los datos antiguos contribuyen a ello. Cuesta poco esfuerzo, pero refuerza la imagen de un negocio profesional.

Costes y proceso: ¿qué puede esperar?

Hacerlo destruir no es un gran gasto para un salón. Paga un precio fijo por caja o por recogida, conocido por adelantado, sin sorpresas después. En un radio de 20 km de Ámsterdam no cobramos gastos de desplazamiento, lo que lo hace aún más atractivo para un salón local. El proceso en sí es corto y apenas le cuesta tiempo.

Indica cuánto material tiene, por ejemplo un fichero y una caja de tickets de tarjeta. Después planifica una recogida que encaje en su agenda, para que no altere la actividad del salón. Recogemos el material en su ubicación, en un contenedor cerrado para los documentos sensibles. Luego todo se destruye al nivel DIN acordado y se recicla. En unos días laborables recibe el certificado. Para un salón medio, unas pocas recogidas al año bastan de sobra, ajustadas a la rapidez con que crece su archivo.

¿Recogida periódica o puntual?

¿Tiene una limpieza puntual, por ejemplo al pasar a un sistema digital o reformar el local? Entonces basta una recogida puntual del archivo antiguo. ¿Genera papel sensible de forma continua, como tickets de tarjeta diarios y nuevas fichas de clientes? Entonces una frecuencia fija es más práctica. Coloca entonces un contenedor cerrado que se vacía periódicamente, por ejemplo cada trimestre. Así su salón se mantiene ordenado por sí solo sin que nadie tenga que pensar mucho en ello.

Consejos prácticos para el salón

  • Coloque un contenedor cerrado en el mostrador, no una papelera abierta para papel con datos.
  • Fije un momento de limpieza, por ejemplo en el cierre anual o el cambio de temporada.
  • Acuérdelo con el equipo, para que también los nuevos empleados y becarios sepan adónde va el papel sensible.
  • Guarde los certificados juntos en una carpeta aparte, para poder mostrar algo de inmediato si le preguntan.

Resuelto en 4 pasos

  1. Haga inventario. Repase el fichero, el cajón de la caja y el almacén y vea qué puede irse con datos personales.
  2. Separe conservar de destruir. Conserve la contabilidad 7 años y ordene las fichas de clientes antiguas.
  3. Destruya el material sensible a un nivel DIN alto, un puñado de fichas usted mismo y una caja llena mediante una recogida.
  4. Conserve el certificado en su expediente RGPD como prueba ante un cliente o un supervisor.

Errores frecuentes

  • Fichas de clientes con el papel usado. Con nombre, teléfono y alergia, eso es una violación de datos.
  • Guardar un fichero antiguo durante años. Las fichas de clientes que ya no acuden deben ordenarse.
  • Pensar solo en el papel. La caja antigua contiene igualmente datos de clientes.
  • Tirar los tickets de tarjeta sueltos. También contienen datos identificables.

¿Ordenar el salón o pasar a digital?

Recogemos sus fichas de clientes, agendas y tickets de tarjeta antiguos y los destruimos de forma confidencial, con certificado. Sin gastos de desplazamiento en un radio de 20 km de Ámsterdam.

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Preguntas frecuentes

¿Las fichas de clientes de un salón entran en el RGPD?

Sí. Una ficha de cliente con nombre, teléfono y datos de tratamiento contiene datos personales. La información de alergias y de piel cuenta además como dato de salud, una categoría especial con protección reforzada.

¿Cuánto tiempo puede conservar un salón los datos de clientes?

No más tiempo del necesario para el servicio. Conserve la contabilidad 7 años y ordene las fichas de clientes que ya no acuden.

¿Debo proteger por separado la información de alergias?

Sí. Los datos sobre alergias y afecciones cutáneas son datos de salud. Deben conservarse con especial cuidado y destruirse a un nivel alto.

¿Qué hago con los tickets de tarjeta y agendas antiguos?

Los tickets de tarjeta y las agendas en papel con nombres y teléfonos deben destruirse de forma confidencial, no ponerse con el papel usado.

¿Qué nivel DIN se necesita para las fichas de clientes?

Para datos de clientes corrientes, el DIN 66399 P-4 es el mínimo práctico. Para datos de alergias y de salud, el P-5 está indicado.

¿Debo notificar una violación por fichas tiradas?

Si los datos perdidos suponen un riesgo para las personas afectadas, notifica la violación en un plazo de 72 horas a la autoridad de protección de datos. Una vía de destrucción fija evita tales incidentes.

Conclusión

Una peluquería o salón de belleza trata más datos sensibles de lo que sugiere una agenda diaria apretada. Las fichas de clientes, la información de alergias y los tickets de tarjeta deben destruirse de forma confidencial, y los datos de salud exigen un cuidado adicional. Ordene periódicamente, destruya tanto el papel como los soportes antiguos y conserve el certificado como prueba. Unas pocas recogidas al año, un contenedor cerrado en el mostrador y una carpeta de certificados, no hace falta mucho más. Así su salón se mantiene conforme al RGPD sin que cueste mucho tiempo.


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